
El viaje tiene etapas y momentos.
Momentos buenos, momentos no tan buenos y momentos difíciles.
Etapas caminando, etapas a dedo y etapas en bici.
Momentos de felicidad, momentos de incertidumbre y momentos de estabilidad.
Etapas de solitario, etapas de compañía y etapas de sociedad.
Pero por sobre todo tiene ganas de viajar!
Hace algunos años he cambiado el rumbo de mi vida, he cambiado el estilo de vida. No fue algo premeditado. Me engañe a mi misma para probarme y ver como era la ‘otra yo’ en un entorno distinto, en un entorno desconocido. Pero esa es otra historia.
En el transcurso de esa “otra historia” me reencontré con alguien que no veía hacia muchos años y luego de algunos encuentros y desencuentros seguimos el camino juntos y hoy somos compañeros de viaje, compañeros de vida.
Cuando uno viaja solo, todo fluye, el mundo y las decisiones son tuyas y vas para donde querés. Pero muchas veces te gustaría estar con alguien más para compartirlo.
Cuando viajas en compañía, al principio todo fluye, luego puede que comiencen algunos conflictos, deseos de hacer cosas diferentes, y no siempre coincides. Puedes llegar pensar que antes era mas fácil porque viajabas solo! Pero luego recuerdas lo que aprendiste en el jardín de infantes y comienzas a disfrutar de la compañía y el compartir.
Si tenemos paciencia y respeto por el otro todo vuelve a fluir. Y que lindo se siente tener un compañero y amigo viajando la vida.
Hace poco mas de un año, cruzamos el charco para recorrer el viejo continente.
Con una pizca de incertidumbre, infaltable cuando cambias el rumbo.
Con la deseo de sorprendernos también en Europa.
Con la ilusión de encontrar naturaleza viva y no solo ciudades con historia.
Nueva modalidad. Bicicleta.
Una nueva etapa.
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